Una Tortilla de patatas, no podía faltar!

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Hay que saber hacer una tortilla de patatas, por supuesto, como no?

Puede uno imaginarse decir que cocinas y no hacer una reflexión sobre algo tan especial como la tortilla de patatas?

Con las hambrunas del siglo XVII, cuando la población empezó a comer patatas, empezó a verse inevitable que algún iluminado las revolviese con huevo, y de aquí, la Tortilla española :“dichosos los que tienen pan, dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos, mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa”.

Pero como en cualquier receta tradicional, aquí también, algo sobresale por encima de todo y es sin duda el elemento más importante en la fácil y competitiva tarea de hacer una TORTILLA DE PATATAS, y eso son sin duda, los ingredientes: el huevo y la patata. Eso quiere decir que sin buenos huevos o sin una buena patata no tendremos una buena tortilla? pues no!, existen miles de recetas de tortillas: gordas, delgadas, vegetarianas, paisanas, con salsas, bravas, con patatas chip, sin cebolla, etc.,… las variaciones son infinitas.

Necesitamos dos pares de patatas, y unos 4 huevos (por poner un ejemplo, ya sabéis que a mí no me gusta dar unos ingredientes excesivamente exactos, debemos poner Atención, y seguro que saldrá bien), lo importante es que cuando juntemos patatas y huevos, predomine el huevo, sino la tortilla estará seca y tendrá un aspecto ruin y pesado. Busquemos, una cebolla apropiada, para que no domine en la receta, pero que nos contraste el sabor de las patatas y mantenga la humedad dentro y nos dé un resultado sabroso y jugoso. Aceite y sal.

Lo primero, cortamos la patatas, en discos iguales, lo más parecido posibles para evitar que unas se hagan mientras otras estarán duras, las salamos y las dejamos unos cinco minutos así escurriendo, porque la sal saca el agua de dentro y el agua producirá chisporreteos  en la sartén con el aceite. Mientras, cortamos la cebolla en juliana (en tiras finas) que echaremos con las patatas en la sartén, después freír las patatas con aceite a fuego suave tirando a medio, si es muy suave se cocerán y luego se desharán dando una consistencia pastosa, y si es muy fuerte se soltarán y el huevo no las empapará y la tortilla se disgregará cuando la pongáis en el plato. Pero… no siempre esto es un fracaso, las tortillas sueltas pueden ser un plato estupendo, combinan bien con pimientos morrones y las tortillas densas y muy cocidas, van bien con las fondues de queso, por eso nunca os preocupéis, lo peor es que el resultado sea tan horrible que tengáis que buscaros una segunda oportunidad.

Bien, hemos cocinado nuestras patatas hasta que, si las pinchamos con un tenedor intenten salir del aceite, pero finalmente se caigan otra vez en él, esto lo vamos a considerar el PUNTO correcto, pero cualquier otro método vale.

Mientras las patatas se hacen en el aceite…. chop, chop! Batimos los huevos en un bol y le echamos sal, cuando nuestras patatas estén en su PUNTO, las escurrimos con una espumadera y las echamos en el bol con los huevos (si has llegado tarde a casa y no te queda tiempo , pues pasas del paso siguiente, pero sino, las dejas reposar al menos quince minutos para que se empampen de huevo.

NOTA IMPORTANTE: Todo el mundo debe tener en su cocina una sartén de unos 24 cm de diámetro, antiadherente que no se lavará con agua y jabón, sino que se limpiará justo después de su uso con papel de cocina, y que solo se usará para huevos y tortillas. La llamaremos la sartén de los huevos. Cuanto mejor sea la sartén más felices vais a ser.

Pasado este tiempo, los quince minutos o más, calentáis la sartén de los huevos y le echáis unas gotas de aceite, ponéis dentro el contenido del bol, primero el fuego un poco fuerte y enseguida lo bajáis, observáis que se va cuajando el huevo, y aquí según vuestro gusto, unos la quieren jugosa, otros más seca, ponéis un plato encima, añadís otro chorrito de aceite, si queréis, en la sartén y le dais la vuelta, la cocináis  por el otro lado y cuando, levantándola un poco por  una esquina  la veis que ya está doradita, hala! para afuera, y a la mesa!

Que os aproveche!

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3 pensamientos en “Una Tortilla de patatas, no podía faltar!

  1. Muy útil para quienes, como yo, somos noveles culinarios vergonzantes y no nos atrevemos a preguntar estas cosas supuestamente tan básicas.

    Lo mejor de todo, las expresiones onomatopéyicas, como ese “chop, chop” (aunque yo siempre he sido más de “ñam, ñam”).

    En fin, este finde me animo con mi primera tortilla…

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